Ben Sidran - Picture Him Happy (2017)

martes, 23 de enero de 2018

Literatura y jazz/ 79 - Garage Bar, 99 Seventh Ave. So. - Toni Montesinos Gilbert - España


El jazz está en la sangre de la noche.
Le hago un corte con la botella de una Budweiser
y Ella Fitzgerald canta: "Heaven, I'm in heaven...".
Y cuanto más alcohol, más arriba en el cielo.
Y un rato después: "Die, the rest is silence..."
le susurro al taxista que me saca
de la noche imborrable en Greenwich Village.
Cheek To Cheek - Ella Fitzgerald

domingo, 21 de enero de 2018

El amor de los hijos del Águila - William Ospina - Colombia


En la punta de la flecha ya está, invisible, el corazón del pájaro.
En la hoja del remo ya está, invisible, el agua.
En torno del hocico del venado ya tiemblan, invisibles, las ondas del
estanque.
En mis labios ya están, invisibles, tus labios.

viernes, 19 de enero de 2018

Poética de la ciudad - Daniel Guerra de Viana - España


La ciudad duerme al fondo del olvido...
ANTONIO CASARES, El infierno de los días

Te sientas a escribir sobre la ciudad,
y confundes las luces de las farolas
con los extraños rascacielos neoyorquinos,
y tus ojos no se acostumbran a la opacidad
en la que está sumida tu ciudad; donde los hombres
andan cabizbajos arrastrando la pesada sombra del humo:
y las mujeres toman café cuando han dejado a los niños
expuestos a que un desalmado les enseñe un paraíso deshabitado.

Tu ciudad sucumbe por la noche, como los suicidas que gotean
en las puertas de los cementerios. Y mientras, escribes,                                                                                              [confundido.
Hay una sensación más extraña que mirar el porvenir de las niñas                                                                              [con chándal,
y regresar empujando un lastimero carrito como un niño de ojos                                                                                   [cansados.

No saliste de aquí, y escribiste sobre el mundo que se dibujaba en                                                                                [tu ventana
que se asomaba por el norte a un campo en agraz, al sur al cielo                                                                         [marchito y negro
mientras que el este y el oeste eran quimeras que olvidabas en tu                                                                             [cama, donde
no existían las dimensiones que tu pluma trazaba.

Confundes los paseos con alamedas finiseculares; en tu ciudad
los paseos se hacen con la ropa de los muertos y las lágrimas de
los vivos. La noche se cierra en tu cuerpo y no vislumbras
que el ocaso está sentenciando la página donde escribes, que la                                                                                        [ciudad
se convertirá en una apretada hoja tirada a la papelera.
De Las escamas del frío, 2016

miércoles, 17 de enero de 2018

Literatura y jazz/ 78 - Noche oscura - Pablo García Baena - España


San Juan de la Cruz
Porque es de noche y va cayendo el agua
nos abrazamos, solos, en el viejo
regazo del sofá en tanto suena
la voz de Nat King Cole, triste y cálida
rama de broncas ascuas crepitantes
en la garganta humana de los discos.
Aunque es de noche duerme en su litera
de angustia el senescal, ora dormido
el obispo yacente sobre el laude
y en su cama de ruedas duerme el ciego.
Dormido el mundo, tú y yo veíamos
solos sobre la tierra, porque es noche
y el agua vierte pura hondo sueño.
Un humo de durmientes nos acerca
las bocas... Calla tu corazón al miedo
aunque es de noche y está frío el planeta
con nosotros y el bosque de esa música
tupiendo yedras alrededor nuestro.
Llamas somos de un sueño largo y torpe
que los tendidos sueñan silenciosos
desde el catre postrero de la tierra.
Sólo es real el vaso rebosante
de mi sed, aunque el agua está manando
y es de noche para siempre, noche oscura.
Nat King Cole - Unforgettable

lunes, 15 de enero de 2018

Oda a Rubén Darío - José Coronel Urtecho - Nicaragua


Con este poema, a la vez rechazo y adhesión del discípulo al maestro, José Coronel Urtecho contribuye decisivamente a la formación del perfil poético e intelectual del grupo de poetas jóvenes que compondrían el movimiento de Vanguardia de Nicaragua, iniciado en 1936 por el propio Urtecho, Pablo Antonio Cuadra y Joaquín Pasos, todos ellos estudiantes del Colegio Centroamérica.


"¿Ella? No la anuncian. No llega aún."
Rubén Darío. Heraldos

            I

                  (Acompañamiento de papel de lija)

Burlé tu león de cemento al cabo.
Tú sabes que mi llanto fue de lágrimas,
i no de perlas. Te amo.
Soy el asesino de tus retratos.
Por vez primera comimos naranjas.
Il n’y a pas de chocolat —dijo tu ángel de la guarda.

Ahora podías perfectamente
mostrarme tu vida por la ventana
como unos cuadros que nadie ha pintado.
Tu vestido de emperador, que cuelga
de la pared, bordado de palabras,
cuánto más pequeño que ese pajama
con que duermes ahora,
que eres tan sólo un alma.

Yo te besé las manos.
"Stella —tú hablabas contigo mismo—
llegó por fin después de la parada",
i no recuerdo qué dijiste luego.
Sé que reímos de ello.

    (Por fin te dije: "Maestro, quisiera
ver el fauno".
                  Mas tú: "Vete a un convento").

Hablamos de Zorrilla. Tu dijiste:
"Mi padre" i hablamos de los amigos.
"Et le reste est literature" de nuevo
tu ángel impertinente.
Tú te exaltaste mucho.
"Literatura todo —el resto es esto".
Entonces comprendimos la tragedia.
Es como el agua cuando
inunda un campo, un pueblo
sin alboroto i se entra
por las puertas i llena los salones
de los palacios —en busca de un cauce,
del mar, nadie sabe.

Tú que dijiste tantas veces "Ecce
Homo" frente al espejo
i no sabías cuál de los dos era
el verdadero, si acaso era alguno.
(¿Te entraban deseos de hacer pedazos
el cristal?) Nada de esto
(mármol bajo el azul) en tus jardínes
—donde antes de morir rezaste al cabo—
donde yo me paseo con mi novia
i soy irrespetuoso con los cisnes.


            II

                  (Acompañamiento de tambores)

He tenido una reyerta
con el Ladrón de tus Corbatas
(yo mismo cuando iba a la escuela),
el cual me ha roto tus ritmos
a puñetazos en las orejas...

Libertador, te llamaría,
si esto no fuera una insolencia
contra tus manos provenzales
(i el Cancionero de Baena)
en el "Clavicordio de la Abuela"
—tus manos, que beso de nuevo,
Maestro.

En nuestra casa nos reuníamos
para verte partir en globo
i tú partías en una galera
—después descubrimos que la luna
era una bicicleta—
y regresabas a la gran fiesta
de la apertura de tu maleta.
La Abuela se enfurecía
de tus sinfonías parisienses,
i los chicuelos nos comíamos
tus peras de cera.

(Oh tus sabrosas frutas de cera)

Tú comprendes.
Tú que estuviste en el Louvre,
entre los mármoles de Grecia,
y ejecutaste una marcha
a la Victoria de Samotracia,
tú comprendes por qué te hablo
como una máquina fotográfica
en la plaza de la Independencia
de las Cosmópolis de América,
donde enseñaste a criar Centauros
a los ganaderos de las Pampas.

Porque, buscándome en vano
entre tus cortinajes de ensueño,
he terminado por llamarte
"Maestro, maestro",
donde tu música suntuosa
es la armonía de tu silencio...
(¿Por qué has huído, maestro?)
(Hay unas gotas de sangre
en tus tapices).

                      Comprendo.
Perdón. Nada ha sido.
Vuelvo a la cuerda de mi contento.
¿Rubén? Sí. Rubén fue un mármol
griego. (¿No es esto?)

"All’s right with the world", nos dijo
con su prosaísmo soberbio
nuestro querido sir Roberto
Browning. Y es cierto.


       FINAL

               (Con pito)

En fin, Rubén,
paisano inevitable, te saludo
con mi bombín,
que se comieron los ratones en
mil novecientos veinte i cin-
co. Amén.

sábado, 13 de enero de 2018

Civilización de la opulencia - Ángel González - España


Particular mención merecen las vitrinas
donde se exhiben modas de señora.
Los sombreros de paja de Florencia,
levemente dorados, mas sin brillo,
entonan con el fuego de un pañuelo
diseñado en París,
sobre el que, esbelto,
rodeado por las piedras (como gotas
de sangre) de un collar
falso hasta el éxtasis,
se eleva -incómodo, exquisito, indiferente- un zapato,
un único zapato inconcebible:
abrumador ejemplo de belleza,
catedral entrevista sin distancia
cantando con su esbelta arquitectura
un mudo “gloria en las alturas” a la
mórbida, larga, afortunada y fuerte
pierna posible que de su horma surja.

Aunque por todas partes (no ahí solo)
la gracia de un color, el acabado
perfecto de una forma, o simplemente
la noble calidad de la materia,
reclaman la atención de los viandantes,
gritan, cantan, golpean sus sentidos.

No menos dulces fueron las canciones
que tentaron a Ulises en el curso
de su desesperante singladura,
pero iba atado al palo de la nave,
y la marinería, ensordecida
de forma artificial,
al no poder oír mantuvo el rumbo.

Mas la cuestión no es ésa:
íncubos o sirenas, ángeles
derribados o en activo, todos
esos objetos manufacturados, tantas
mercaderías y brillantes bienes,
¿se acercan
desde la lejanía de un mundo diferente,
más profundo y mejor
para mostrar su perfección de seres
colmados, plenos, casi eternos,
o vienen
a contemplar la vida a la intemperie,
la indefensión cercada a cielo abierto,
al apacible tránsito del hombre
a manera de grey
por su cañada?

Así las cosas,
así las mercancías:
indiferentes, ciegos símbolos
de la felicidad, seguros
al otro lado del cristal manchado
con el aliento y la avidez de ese
tropel informe y presuroso
que vacila, se para, mira y sigue
buscando nuevas grietas en el muro.

jueves, 11 de enero de 2018

Literatura y jazz/ 77 - Goodbye Pork Pie Hat - José Manuel Vinagre - España


Adiós para siempre mi amor
No te escudes detrás de la ventana
Con tus lágrimas hechas de hielo
No merece la pena
Escarbar en la herida más profunda
Terrible y hedionda
De paraísos ya perdidos

Me iré con lo puesto
Tú me habrás visto como soy
Mis huesos torcidos por alcanzar la luna
Mi estación preferida
Bajo el vapor que amenazan
Nocturnos trenes que no llegan a parte alguna

Adiós para siempre mi más tierna sombra
Libros escogidos entre tus manos
pequeñas
Oh vida cuán largo se me hace el camino
Con qué desgarro el llanto
Se me atraganta
Este frío sol de enero y estas edades.
Goodbye Pork Pie Hat (Charles Mingus
Montreux, 1975
Charles Mingus: bajo
Don Pullen: piano
Benny Bailey: trompeta
Gerry Mulligan: saxo barítono
George Adams: saxo tenor
Dannie Richmond: batería