Celtic Woman - Voices Of Angels (2016)

domingo, 22 de enero de 2017

Ellos son poderosos - William Ospina - Colombia


No digas que tienes sed, porque te darán un vaso con tu sangre.
No digas que tienes hambre, porque te servirán tus dedos                                                                                  [cortados.
No digas que tienes sueño, porque te coserán con hilo los                                                                                  [párpados.
No digas que amas a alguien, porque te traerán su corazón                                                                               [putrefacto.
No digas que quieres al mundo, porque multiplicarán los                                                                                    [incendios.
No digas que buscas a Dios, porque te llenarán de brasas la boca.
No digas que está bello el rocío que dulcemente cubre los                                                                                   [campos,
porque en cada gota celeste inocularán pestilencia.
De Una sonrisa en la oscuridad
Universidad Externado de Colombia
Facultad de Comunicación Social-Periodismo, 2007

viernes, 20 de enero de 2017

Poesía del vino/ 25 - Carpe Diem/ 14 - Ergo bibamus! - Johann Wolfgang von Goethe - Alemania


Ergo bibamus!

Hier sind wir versammelt zu löblichem Tun;
Drum, Brüderchen! Ergo bibamus.
Die Gläser, sie klingen, Gespräche, sie ruh'n;
Beherziget Ergo bibamus.
Das heißt noch ein altes, ein tüchtiges Wort:
Es passet zum ersten und passet so fort,
Und schallet ein Echo vom festlichen Ort,
Ein herrliches Ergo bibamus.

Ich hatte mein freundliches Liebchen geseh'n,
Da dacht' ich mir: Ergo bibamus.
Und nahte mich traulich; da ließ sie mich steh'n.
Ich half mir und dachte: Bibamus.
Und wenn sie versöhnet euch herzet und küßt
Und wenn ihr das Herzen und Küssen vermißt,
So bleibet nur, bis ihr was Besseres wißt,
Beim tröstlichen Ergo bibamus.

Mich ruft mein Geschick von den Freunden hinweg;
Ihr Redlichen! Ergo bibamus.
Ich scheide von hinnen mit leichtem Gepäck;
Drum doppeltes Ergo bibamus.
Und was auch der Filz von dem Leibe sich schmorgt,
So bleibt für den Heitern doch immer gesorgt,
Weil immer dem Frohen der Fröhliche borgt;
Drum, Brüderchen! Ergo bibamus.

Was sollen wir sagen zum heutigen Tag!
Ich dächte nur: Ergo bibamus.
Er ist nun einmal von besonderem Schlag;
Drum immer aufs neue: Bibamus.
Er führet die Freude durchs offene Tor,
Es glänzen die Wolken, es teilt sich der Flor,
Da scheint uns ein Bildchen, ein göttliches, vor;
Wir klingen und singen: Bibamus.


Ergo bibamus!

Unidos aquí estamos para una accion laudable;
por tanto, hermanos míos, arriba. Ergo bibamus!
Resuenen nuestros vasos y callen nuestas lenguas;
levantar vuestras almas muy bien. Ergo bibamus!
He aquí una sentencia tan vieja como sabia;
conserva su vigencia hoy lo mismo que antaño,
y un eco nos aporta de espléndidos festines,
esta jovial y grata consigna: Ergo bibamus!

Hoy he visto a mi dulceamada placentera;
al punto fui y me dije: "Bueno está. Ergo bibamus!"
Me acerqué sin recelo y ella me acogió bien.
Y entonces repetí mi alegre Ergo bibamus! 
Mas lo mismo si os mima y os acaricia y besa,
que si nos niega adusta su corazón y brazos,
¿qué recurso nos queda, mientras no nos sonríe,
que de nuevo apelar al viejo Ergo bibamus!

De los amigos lejos cruel destino me lleva.
¡Oh fieles camaradas! ¿Qué hacer? Ergo bibamus!
Ya me marcho cargado con liviano bagaje;
quiere decir se impone un doble Ergo bibamus!
Y aunque a veces el cuerpo la carcoma nos roa,
nunca de la alegría vacío el tesoro hallamos;
que el alegre al alegre suele prestar rumboso,
así que, hermanos mios, ¡venga un Ergo bibamus!

Ahora bien: ¿qué debemos cantar en este día?
¡Yo tan sólo pensaba cantar Ergo bibamus!
Pero recuero ahora su especial importancia;
así que alzad las voces. De nuevo Ergo bibamus!
Este día se nos mete la dicha por la puerta;
resplandecen las nubes, tiembla el trigo dorado;
y una imagen divina brilla ante nuestros ojos;
así que alegremente cantad Ergo bibamus!
Ergo Bibamus! - Studentenlieder

miércoles, 18 de enero de 2017

Fragmento de El Corsario - Lord Byron - Inglaterra


Nessun maggior dolore   
Che ricordarsi del tempo felice  
Nella miseria. 
Dante. 
- I - 

  Del negro abismo de la mar profunda
sobre las pardas ondas turbulentas,
son nuestros pensamientos como él, grandes;
es nuestro corazón libre, cual ellas.
Do blanda brisa halagadora expire,
do gruesas olas espumando inquietas
su furor quiebren en inmóvil roca,
haced nuestro hogar y nuestro imperio. En esa
no medida extensión, de playa a playa,
todo se humilla a nuestra roja enseña.
Lo mismo que en la lucha en el reposo
agitada y feliz nuestra existencia,
hoy en el riesgo, en el festín mañana,
brinda a nuestra ansiedad delicias nuevas.
¿Quién describir pudiera nuestros goces?
¡Oh!, no eres tú, que la molicie enerva,
siervo de los deleites, que temblaras
de las montañas de olas en la incierta,
móvil cumbre; ni tú, noble orgulloso,
del hastío sumido en la indolencia,
a quien ya el sueño bienhechor no halaga,
a quien ya los placeres no deleitan.
Sólo el infatigable peregrino
de esos caminos líquidos sin huellas,
cuyo audaz corazón, templado al riesgo,
al sordo rebramar de la tormenta
palpitando arrogante, hasta la fiebre
del delirio frenético en sus venas
sintiese hervir la sangre enardecida,
nuestros rudos placeres comprendiera.
Do el cobarde ve el riesgo, él ve la gloria,
y sólo por luchar la lucha anhela
el pirata feliz, rey de los mares.
Cuando ya el débil desmayado tiembla,
se conmueve él, apenas... se conmueve
al sentir que en su pecho se despierta
osada la esperanza, que atrevida
su corazón para el peligro templa.
¿Qué es a nosotros la temida muerte
como el rival odioso también muera?
¡Qué es la muerte! La muerte es el reposo...
cobarde, eterno, aborrecible... ¡Sea!
Serenos aguardémosla. Apuremos
la vida de la vida, y después venga
fiebre traidora o descubierto acero
implacable a romper su débil hebra.
Cobardes otros, de vejez avaros,
revuélquense en el lecho que envenena
dolencia inmunda, y el impuro ambiente
con flaco pecho aspiren y fallezcan
luchando con la muerte... ¡Oh, no a nosotros
fúnebre lecho de agonía lenta;
¡césped fresco es mejor...! Y mientras su alma
sollozo tras sollozo tarda quiebra
los nudos de la vida, de un impulso
sus ligaduras rompe y se liberta
osado nuestro espíritu. Sus restos
del blanco mármol de su tumba estrecha,
grabado por el mismo que su muerte
hipócrita anhelaba, se envanezcan:
Cuando sepulte el mar nuestro cadáver
le bastará una lágrima sincera,
¡una lágrima sola! Henchido el vaso
del alegre festín en la ancha mesa
honra de nuestros bravos la memoria.
Corto epitafio su valor celebra
cuando en el día augusto del peligro,
al repartir el vencedor la presa,
recuerdo de dolor su frente anubla
y con voz ronca que insegura tiembla:
"¡Cuán felices, exclama, nuestra dicha
los valientes que han muerto compartieran!"
Así grito salvaje en sordo acento
repite el eco en las cortadas peñas
del islote escarpado del Corsario,
do del vivac se apagan las hogueras;
y en alegre cantar sus agrias notas
de los piratas al oído suenan.
En pintorescos grupos esparcidos
de fresca playa en la dorada arena,
aguzan unos sus puñales; otros
alegres ríen, bulliciosos juegan,
o sus fieles alfanjes desnudando
indiferentes, sin afán, contemplan
la sangre que los mancha. Precavidos
otros, con mano previsora pliegan
las anchas velas del bajel osado,
o el negro flanco recomponen; mientras
pensativos algunos por la orilla,
de las olas al son, lentos pasean.
A quien aguija de inquietud oculta
el afán incesante, allá en las quiebras
de las ásperas rocas, lazos tiende
a las marinas aves, o al sol seca
la red humedecida; y en la mancha
que del mar en los límites blanquea,
con los ojos de la ávida esperanza
del incauto bajel mira las velas.
De cien noches de horror y de combate
los lances con placer todos recuerdan.
Y de luchar ansiosos se preguntan:
"¿En dónde buscaremos nuevas presas?"
¿Dónde? ¿Qué les importa? Ya lo sabe,
y basta, el capitán. Fiel obediencia
es su único deber: saben que nunca
les faltará el botín, y más no anhelan.
¿Y quién es ese capitán? Su nombre
pronuncian en voz baja y lo respetan
cuantos habitan las hermosas playas
que aquellas olas complacidas besan:
y más no saben, ni saber más quieren
Les basta un gesto, una mirada. Apenas
oyen su voz. De sus banquetes rudos
no anima el regocijo su presencia.
Mas ¿cómo ante la gloria de sus triunfos
acusar sus desdenes? Jamás llenan
para él la roja copa: indiferente
la mira y a sus labios no la acerca;
y es su sobrio manjar, que desdeñara
el más grosero de su banda, y fue
a ermitaño frugal ración escasa,
secas raíces de silvestres yerbas,
rústico pan y los jugosos frutos
que brinda el árbol en sus ramas tiernas.
El impuro placer de los sentidos
desdeñoso su espíritu desprecia,
¿Será que su energía no domada
de esa abstinencia misma se alimenta?
"Pronto a la mar."-Y el mar surcan sus naves.
"A aquella playa el rumbo."-Y allá vuelan.
"¡Sus!, ¡a las armas!"-¡Y el botín es suyo!
Así a su voz, que imperativa ordena,
sigue la acción; y todos obedecen,
Y su oculta intención nadie penetra.
Si suena escrutadora una palabra,
una mirada de desprecio muestra
de su temida indignación un rayo:
no sabe dar su orgullo otra respuesta.
Traducción de Vicente Wenceslao Querol y Teodoro Llorente, 1863
Nè sulla terra creatura alcuna... ('Il Corsario', Acto II) - Giuseppe Verdi 
Maria Callas, soprano 
Choeurs et Orchestre de l'Opéra National de Paris
Nicola Rescigno

lunes, 16 de enero de 2017

Canto XXVI - El pensamiento dominante - Giacomo Leopardi - Italia


Poderoso, dulcísimo
dominador de mi profunda mente;
terrible, mas querido
don del cielo; consorte
de mis lúgubres días,
pensamiento que siempre ante mí tornas.

De tu natura arcana,
¿quién no habla? Su influjo entre nosotros,
¿quién no siente? Mas siempre
que al decir sus efectos
la humana lengua el sentir propio excita,
nuevo parece por lo que razona.

¡Cuán desierta mi mente
quedó desde el instante
en que tú la escogiste por morada!
Raudos como el relámpago, de en torno
todos mis pensamientos
se alejaron. Lo mismo que una torre
en solitario campo,
estás solo, gigante, en medio de ella.

¡En qué, fuera de ti, se han convertido
las obras terrenales,
toda la vida entera ante mis ojos!
¡Qué intolerable hastío
el ocio acostumbrado,
la del vano placer vana esperanza,
al lado de ese gozo,
gozo celeste que de ti procede!

Como desde las rocas
del Apenino abrupto
a un campo verde que lejano ríe
los ojos vuelve ansioso el peregrino,
tal yo del rudo y seco
mundano conversar, ávidamente
regreso a ti como a un jardín ameno
y restauro a tu lado mis sentidos.

Me parece increíble
que la vida infeliz y el necio mundo
durante tanto tiempo
sin ti haya soportado;
entender no consigo
que por otros deseos
de ti distintos, haya quien suspire.

Jamás desde el momento
en que entender la vida lograr pude
turbó mi pecho el miedo de la muerte.
Hoy me parece un juego
la que el inepto mundo,
loando a veces, aborrece y teme,
necesidad extrema;
y si acaso el peligro se presenta,
arrostro sonriendo su amenaza.

Siempre al cobarde, al alma
miserable y abyecta
desprecié. Y hoy cualquier acción indigna
me hiere los sentidos;
desdén siente mi alma
por todo ejemplo de vileza humana.
A esta edad orgullosa
que se nutre de huecas esperanzas
y ama lo vano y la virtud combate,
que clama por lo útil
y no ve que la vida
por eso en más inútil se convierte,
superior yo me creo.
Me burlo del humano juicio; al vulgo
que el bello pensamiento
desdeña, pisoteo con desprecio.

Ante aquello que inspiras,
¿qué otro afecto no cede?
Más aún, ¿qué otro afecto
asiento tiene aquí entre los mortales?
Avaricia, desdén, odio, soberbia,
ansias de honor, de mando,
¿qué son sino caprichos
comparados con él? Sólo un afecto
vive en nosotros; uno,
poderoso, que dieron
eternas leyes al humano pecho.

Valor no tiene, ni razón la vida,
sino por él, que para el hombre es todo;
sola disculpa al hado
que al mortal en la tierra
puso para sufrir sin otro fruto;
sólo por quien a veces,
no la estúpida gente, al alma digna
la vida es más hermosa que la muerte.

Por alcanzar tu gozo, pensamiento,
probar humanas ansias
y sufrir muchos años
esta vida mortal, no ha sido indigno;
volvería de nuevo,
experto como soy de nuestros males,
hacia tu meta a recorrer la senda;
que tras la arena y tras la viperina
picada, tan cansado
por el mortal desierto
nunca llegué hasta ti que nuestras penas
vencer no lo creyera un bien muy alto.

¡Oh qué mundo, qué nueva
inmensidad, que edén aquel a donde
frecuentemente tu sublime hechizo
me elevó, donde errando
bajo otras luces que las habituales,
mi terrenal estado
y toda realidad echo en olvido!
Tales son, imagino,
los sueños de los dioses. ¡Ay! Un sueño
que en parte la verdad realza, eres
tú, dulce pensamiento;
sueño y error. Mas tu naturaleza,
entre gratos errores,
divina es; tan viva y poderosa
que junto a la verdad, tenaz, perdura
y a menudo se iguala,
disipándose sólo con la muerte.

Tú, pensamiento mío, tú tan sólo,
vital para mis días,
causa dilecta de infinitas ansias,
conmigo morirás cuando me muera;
dentro del alma las señales siento
de que tú por señor me fuiste dado.
Otros dulces engaños
la realidad solía
desvanecer. Cuando de nuevo vuelvo
a contemplar a aquella
de quien contigo vivo razonando,
crece aquel gran deleite,
crece el delirio por el que respiro.

¡Angélica hermosura!
Cualquier hermoso rostro me parece
casi fingida imagen
que a tu rostro imitó. Tú, sola fuente
de toda donosura;
tú, la sola belleza verdadera.

Desde que pude verte,
¿de mi solicitud último objeto
no fuiste tú? ¿Cuánto pasó del día
sin que pensara en ti? En los sueños míos,
tu soberana imagen
¿cuántas veces faltó? Bella cual sueño,
aparición angélica,
en la terrena estancia,
en la altura de todo el universo,
¿qué espero yo, qué pido,
que sea más bello que los ojos tuyos,
que sea más dulce que tu pensamiento?
Versión de Diego Navarro

sábado, 14 de enero de 2017

Fragmentos de El sueño de una noche de verano - William Shakespeare - Inglaterra


ACTO I

ESCENA SEGUNDA

Entran Membrillo el carpintero, Ajuste el ebanista,
Fondón el tejedor, Flauta el remiendafuelles,
Morros el calderero y Hambrón el satre.

MEMBRILLO    ¿Está toda la compañía?
FONDÓN    Más vale que los llames peculiarmente, uno a uno según el escrito.
MEMBRILLO    Aquí está la lista con los nombres de todos los de Atenas a los que se considera aptos para representar la comedia ante el duque y la duquesa en la noche de su boda.
FONDÓN    Amigo Membrillo, primero di de qué trata la obra; después nombra a los cómicos y entonces llega al final.
MEMBRILLO    Pues la obra se llama La dolorosísima comedia y la crudelísima muerte de Píramo y Tisbe.1
FONDÓN    Un gran trabajo, te lo digo yo, y divertido. Ahora, amigo Membrillo, pasa lista a los cómicos. Señores, separaos.
MEMBRILLO    Responded conforme os llame. Fondón el tejedor.
FONDÓN    Presente. Dime mi papel y sigue.
MEMBRILLO    Tú, Fondón, haces de Píramo.
FONDÓN    ¿Quién es Píramo? ¿Un amante o un tirano?
MEMBRILLO    Un amante que se mata galantemente por amor.
FONDÓN    Para hacerlo bien eso exigirá algún llanto. Si es mi papel, que el público se cuide de sus ojos: desencadenaré tempestades, lloraré mi dolor. Todo eso. Aunque lo mío es el tirano. Haría un Hércules espléndido o un papel de bramar y tronar, de estremecerlo todo:

          Las rocas rugientes,
          los golpes rompientes
          destrozan los cierres
          de toda prisión.
          Y el carro de Febo,
          que brilla a lo lejos,
          al destino necio
          trae la destrucción.

¡Qué sublime! - Llama a los otros cómicos. - Es el tono de Hércules, el tono de un tirano. Un amante es más doliente.
MEMBRILLO    Flauta el remiendafuelles.
FLAUTA    Presente, Membrillo.
MEMBRILLO    Flauta, tú tienes que hacer de Tisbe.
FLAUTA    ¿Quién es Tisbe? ¿Un caballero andante?
MEMBRILLO    Es la amada de Píramo.
FLAUTA    Oye, no. No me deis un papel de mujer: me está saliendo la barba.2
MEMBRILLO    No importa. Puedes hacerlo con máscara y hablar con voz fina.
FONDÓN    Si puedo taparme la cara, déjame hacer de Tisbe a mí también. Pondré una voz finísima: "Tizne, Tizne". "¡Ah, Píramo, amado mío! ¡Querida Tisbe, amada mía!"
MEMBRILLO    No, no. Tú haces de Píramo; y tú, de Tisbe, Flauta.
FONDÓN    Bueno, sigue.
MEMBRILLO    Hambrón el sastre.
HAMBRÓN    Presente, Membrillo.
MEMBRILLO    Hambrón, tú tienes que hacer de madre de Tisbe. - Morros el calderero.
MORROS    Presente, Membrillo.
MEMBRILLO    Tú, de padre de Píramo. Yo, de padre de Tisbe. - Ajuste el ebanista. Tú, el papel del león. - Espero que sea un buen reparto.
AJUSTE    ¿Tienes escrito el papel del león? Si lo tienes, haz el favor de dármelo, que yo aprendo despacio.
MEMBRILLO    Puedes improvisarlo: sólo hay que rugir.
FONDÓN    Déjame hacer de león a mí también. Rugiré de tal modo que levantaré el ánimo a cualquiera. Rugiré de tal modo que el duque dirá: "¡Que vuelva a rugir, que vuelva a rugir!".
MEMBRILLO    Si te pones tan tremendo asustarás a la duquesa y a las damas, y harás que griten. Sólo por eso nos ahorcarían a todos.
TODOS    A todos, a cada hijo de vecino.
FONDÓN    Amigos, si asustáis de muerte a las damas, seguro que no les quedará más respectiva que ahorcarnos. Pero yo voy a agraviar la voz y os rugiré más suave que un pichón. Os rugiré como un ruiseñor.
MEMBRILLO    Tú no harás más que de Píramo, que Píramo es bien parecido y tan apuesto como el que más en día de primavera. Muy guapo y todo un caballero. Así que tienes que hacer de Píramo.
FONDÓN    Bueno, pues me encargo de él. ¿Qué barba es mejor para el papel?
MEMBRILLO    La que tú quieras.
FONDÓN    Actuaré con barba de color paja, con barba cobriza, con barba carmesí o con barba dorada como una corona de oro francesa.
MEMBRILLO    Algunas coronas francesas ya no tienen pelo,3 así que tendrás que actuar afeitado. - Bueno, amigos, aquí tenéis los papeles. Os ruego, suplico y ordeno que os los aprendáis para mañana noche y que os reunáis conmigo en el bosque de palacio, a una milla de Atenas, a la luz de la luna. Allí ensayaremos, que, si nos juntamos en la ciudad, la gente nos asediará y sabrá lo que tramamos. Mientras, haré una lista de los accesorios que requiere la comedia. Os lo ruego, no faltéis.
FONDÓN    Nos reuniremos y podremos ensayar con todo libertinaje y sin temor. ¡Trabajad duro y sin fallos! ¡Adiós!
MEMBRILLO    Nos vemos junto al roble del duque.
FONDÓN    Conforme. El que falte, se la carga.

Salen.



ACTO II

ESCENA PRIMERA

Entra un Hada por una puerta y Robín el bueno
por la otra.4

ROBÍN    ¿Qué hay, espíritu? ¿Dónde te encaminas?

HADA    Por valle y collado,
por soto y brezal,
por parque y cercado,
por fuego y por mar.
Por doquier me muevo presta,
como la luna en su esfera.5
A mi Hada Reina sirvo
y en la hierba formo círculos.6
Sus guardianas son las prímulas:
sus mantos dorados brillan
de rubíes, don de hadas;
vive en ellos su fragancia.
Traeré gotas de rocío, por prenderlas
en la oreja de estas flores como perlas.
Adiós, espíritu burdo; ya te dejo.
Nuestra reina se aproxima con sus elfos.

ROBÍN    Esta noche el rey aquí tiene fiesta;
procura que no se encuentre a la reina:
Oberón está cegado de ira,
porque ella ha robado a un rey de la India
un hermoso niño que será su paje;
jamás había robado niño semejante.7
Oberón, celoso, quiere la criatura
para su cortejo, aquí, en la espesura.
Mas ella a su lindo amado retiene,
lo adorna de flores, lo hace su deleite.
Y ya no se ven en prado o floresta,
junto a clara fuente, bajo las estrellas,
sin armar tal riña que los elfos corren
y en copas de bellotas todos se esconden.

HADA    Si yo no confundo tu forma y aspecto,
tú eres el espíritu bribón y travieso
que llaman Robín. ¿No eres tú, quizá?
¿Tú no asustas a las mozas del lugar,
trasteas molinillos, la leche desnatas,
haces que no saquen manteca en las casas
o que la cerveza no levante espuma,
se pierda el viajero de noche, y te burlas?
A los que te llaman "el trasgo" y "buen duende"
te agrada ayudarles, y ahí tienen suerte.
¿No eres el que digo?

ROBÍN    Muy bien me conoces:
yo soy ese alegre andarín de la noche.
Divierto a Oberón, que ríe de gozo
si burlo a un caballo potente y brioso
relinchando a modo de joven potrilla.
Acecho en el vaso de vieja cuentista
en forma y aspecto de manzana asada;
asomo ante el labio y, por la papada,
cuando va a beber, vierto la cerveza.
Al contar sus cuentos, esta pobre vieja
a veces me toma por un taburete:
le esquivo el trasero, al suelo se viene,
grita "¡Qué culada!", y tose sin fin.
Toda la compaña se echa a reír,
crece el regocijo, estornudan, juran
que un día tan gracioso no han vivido nunca.
Pero aparta, hada: Oberón se acerca.

[...]
Traducción y notas de Ángel-Luis Pujante 
William Shakespeare
El sueño de una noche de verano en PDF

1 Pareja protagonista de una trágica historia de amor de la mitología griega. Píramo y Tisbe se amaban contra la voluntad de sus padres y, tras concertar una cita secreta, Píramo se suicidó creyendo que un león había devorado a su amada.
2 En el teatro isabelino no había actrices, y los papeles femeninos los representaban muchachos a los que no se les había mudado la voz (ni tenían barba).
3 Probablemente alusión a la calvicie causada por la sífilis (el mal francés).
4 Referencia a las puertas situadas a ambos lados del fondo del escenario isabelino.
5 Según la astronomía tolemaica, cada planeta o cuerpo celeste giraba alrededor de la Tierra llevado en una esfera envolvente de la que era inseparable.
6 Se creía que un círculo de hierba más oscura y espesa en medio de un pradera era obra de las hadas y que estas bailaban sobre él.
7 Se creía que las hadas robaban criaturas.

Una de las primeras obras "maduras" de Meldelssohn es la Obertura para El sueño de una noche de verano de William Shakespeare, que compuso a la edad de 17 años. Más adelante, al cumplir los 33, Federico Guillermo IV, rey de Prusia, le encargó la composición de la música para la totalidad de la obra. La Obertura fue estrenada en Stettin (hoy Szczecin) por la orquesta local de la Corte el 20 de febrero de 1827. El resto de la música incidental se interpretó -junto con la obra de Shakespeare- en el Nuevo Palacio de Potsdam el 14 de octubre de 1843, con el propio Mendelssohn a la batuta, alcanzando un extraordinario éxito.

Ofrecemos aquí cuatro piezas de esta música incidental, entre ellas la espléndida Obertura y la famosísima Marcha Nupcial, que los organistas de medio mundo suelen masacrar alegre y concienzudamente en las bodas.

El sueño de una noche de verano (Selección) - Félix Mendelssohn Bartholdy
Orquesta Sinfónica de la Radio de Baviera
Rafael Kubelik

jueves, 12 de enero de 2017

Retrato - Santiago Sylvester - Argentina


Esta cara es también las otras que alguna vez ha sido.
Este pelo blanco, en cambio, no es el otro, pero cumple su
          tarea con la misma fe.
El brazo izquierdo, con un reloj en la muñeca, pregunta la
          hora a cada rato;
el derecho acerca la comida, se estira hacia el teléfono y
          dispone de una mano que no tiene descanso: una mano
          que detuvo un camión en Payogasta.
La pierna izquierda alguna vez se golpeó contra una piedra
          (dos meses inactiva); se acompaña con la otra y entre las
          dos transportan esta carga difícil, de opinión imprevista.
El hígado promueve aclamadas satisfacciones;
el sexo euforia súbita, esperanza sucesiva de una nueva euforia.
Los ojos miran gestos, colecciones de gestos, y de ellos
          sacan la conclusión que necesitan.
Esta mirada no siempre es impasible, esconde un centro
          incontrolado, una acumulación de miradas: todas
          necesarias, ninguna con la solución.

No puedo distraerme;
un solo instante de abandono
y muero aplastado por estos desconocidos
que he juntado
y que trabajan para mi perdición.

martes, 10 de enero de 2017

Fragmento de Peer Gynt - Henrik Ibsen - Noruega


ACTO CUARTO

ESCENA DÉCIMA

Día de verano del Norte. Cabaña en el bosque. Puerta abierta con gran cerradura de madera. Sobre la puerta, las astas de un reno; varias cabras junto a un muro de la cabaña.


Una mujer de edad mediana, rubia y bonita, permanece sentada al sol, hilando.

LA MUJER. - (Mira hacia el camino y canta.)

Pasarán, quizá, el invierno y la primavera,
y el próximo verano, y todo el año;
pero estoy segura de que llegarás algún día,
y esperaré, conforme prometí a última hora.

(Llama a las cabras, vuelve a hilar y sigue cantando.)

¡Dios te guarde, donde quiera que estés!
Dios te colme de dicha si estás sobre su trono.
Aquí te esperaré hasta que retornes,
y si me aguardas allá arriba, ¡allá nos encontraremos, amado                                                                                 [mío!*
Traducción de J. Álvarez
Henrik Ibsen
* Kanske vil der gå både Vinter og Vår,
og næste Sommer med, og det hele År,
men engang vil du komme, det ved jeg vist,
og jeg skal nok vente, for det lovte jeg sidst.

Gud styrke dig, hvor du i Verden går,
Gud glæde dig, hvis du for hans Fodskammel står.
Her skal jeg vente til du kommer igjen;
og venter du hist oppe, vi træffes der, min Ven!


Solveig, la Penélope escandinava. La música de Grieg

Como la Penélope de La Odisea de Homero, Solveig espera la vuelta de su amado Peer, aunque pase la primavera y después el verano, porque estoy segura de que llegarás algún día, y esperaré, conforme prometí a última hora. Solveig y Aase (madre de Peer) son los dos personajes femeninos positivos de la obra. Las otras muchachas, Anitra o Ingrid son seducidas fácilmente por el pícaro Peer. Sin embargo, la sincera y hermosa Solveig lo conquista con su dulzura y, como Penélope, será ella quien lo espere, quizás eternamente, a que vuelva de su propia Odisea. 

Podríamos decir, sin faltar a la verdad, que Ibsen forma parte de la "Trinidad" de artistas noruegos reconocidos y admirados en todo el mundo, junto con el pintor Edvard Munch y el músico Edvard Grieg. Este último, amigo de Ibsen, compuso entre 1874 y 1875, a petición del propio Ibsen, una versión musical de Peer Gynt con 23 números musicales intercalados en la obra (música incidental), cuyo estreno tuvo lugar el 24 de febrero de 1876 en Christiania (Oslo). 
En 1888, seleccionó cuatro de las piezas con las que formó una suite de concierto y en 1891-1892 creó una segunda parte a partir de otras cuatro piezas. En ambos grupos las piezas están dispuestas en el orden en que Grieg creía que mejor convenía al sentido musical, en vez de en el orden en el que se insertan en el curso de la obra. La sensual Danza de Anitra, el acompañamiento de la cuerda con sordina de la Muerte de Aase y el frenesí creciente de En la gruta del rey de la montaña han hecho que la primera suite sea más popular que la segunda, pero la melancolía de la Canción de Solveig, con que se cierra la segunda suite, es probablemente la pieza más típicamente "griegiana" de las ocho. Su melodía ha sido utilizada en bandas sonoras de películas e interpretada por multitud de cantantes.

La canción de Solveig (Peer Gynt, Segunda Suite) - Edvard Grieg
Sissel KyrkjebØ: soprano noruega

Palabras de Jorge Luis Borges sobre Ibsen y su Peer Gynt:

El más ilustre de los evangelistas de Ibsen, George Bernard Shaw, dijo en su Quintessence of Ibsenism que es absurdo preguntarle a un autor una explicación de su obra, ya que esta explicación bien puede ser lo que la obra buscaba. La invención de la fábula precede a la comprensión de su moraleja. En el caso de Ibsen, las invenciones nos importan más que las tesis. Tal no fue el caso cuando se estrenaron sus obras. Gracias a Ibsen, la tesis de que una mujer tiene derecho a vivir su propia vida es ahora lugar común. En 1879, era escandalosa. [...]

Peer Gynt es, a mi parecer, la obra maestra de su autor y una de las obras maestras de la literatura. Todo en ella es fantástico, salvo la convicción que despierta. Peer Gynt es el más irresponsable y el más querible de los canallas. La ilusión del yo lo domina. Aspira, escarnecido y roto, al alto título de Emperador de Sí Mismo; en un manicomio de El Cairo, los dementes lo coronan así, postrado en el polvo. Algo de pesadilla y algo de cuento de hadas hay en Peer Gynt. Con horror o con gratitud recibimos las extremadas aventuras y la cambiante geografía que proponen sus páginas. Alguien ha conjeturado que la conmovedora escena final ocurre después de la muerte del héroe, en el otro mundo. [...]

Henrik Ibsen es de mañana y de hoy. Sin su gran sombra el teatro que lo sigue es inconcebible.
Jorge Luis Borges